Hombro congelado: fases, diagnóstico y tratamiento
El hombro congelado es una de las patologías de hombro más limitantes y, paradójicamente, una de las menos conocidas. Cursa con dolor intenso y pérdida progresiva de movilidad que puede durar entre 12 y 42 meses. Con el tratamiento adecuado en cada fase, la recuperación se acelera significativamente.
¿Qué es el hombro congelado?
El hombro congelado — también llamado capsulitis adhesiva — provoca dolor, rigidez progresiva y pérdida de movilidad en la articulación del hombro. Afecta con mayor frecuencia a personas entre 40 y 60 años, siendo más prevalente en mujeres. En Japón y China se conoce como «el hombro de los cincuenta años».
Aunque el término capsulitis adhesiva sigue siendo ampliamente utilizado, la evidencia actual cuestiona la existencia real de adherencias capsulares — el mecanismo exacto de la enfermedad sigue siendo objeto de estudio.
Las tres fases
Fase 1
Congelación: predomina el dolor, que puede ser muy intenso, especialmente de noche. La movilidad empieza a reducirse.
Fase 2
Congelado: el dolor disminuye pero la rigidez es máxima. La pérdida de movilidad afecta a todos los movimientos del hombro, especialmente la rotación externa.
Fase 3
Descongelación: la movilidad se recupera gradualmente. La duración depende en parte de cuánto duró la fase anterior.
La duración media total es de 30 meses, con un rango de 12 a 42 meses. Un diagnóstico precoz y un tratamiento bien orientado acortan este proceso.
Diagnóstico
No existe una prueba definitiva para diagnosticar el hombro congelado. El diagnóstico es clínico: el fisioterapeuta o médico observa la limitación de todos los movimientos del hombro — especialmente la rotación externa — y descarta otras causas. Las radiografías son útiles para excluir patología ósea como artrosis, fracturas o necrosis avascular.
Desde el primer momento, la educación al paciente es fundamental , conocer las fases y los plazos reales reduce la ansiedad y mejora la adherencia al tratamiento.
Tratamiento
La fisioterapia es el pilar del tratamiento en todas las fases. Las opciones invasivas son un complemento útil cuando el dolor o la rigidez limitan el trabajo fisioterapéutico — nunca un sustituto.
Fase 1-2 — Predominio de dolor
El objetivo es controlar el dolor, mantener la movilidad disponible y preparar al paciente para la fase de trabajo más intensivo.
La fisioterapia incluye terapia manual suave para mantener el rango articular sin irritar la articulación, punción seca cuando existe hipertonía reactiva en la musculatura del manguito rotador (subescapular, supraespinoso, infraespinoso), radiofrecuencia para mejorar la vascularización y reducir la inflamación periarticular preparando el tejido para la movilización, ejercicio activo adaptado dentro del rango tolerable y educación para gestionar el dolor y el miedo al movimiento.
Cuando el dolor es muy intenso y limita la participación en fisioterapia, las infiltraciones de corticoides son el complemento más utilizado. Su efecto es principalmente analgésico — reducen el dolor en días — lo que permite trabajar mejor en consulta. El PRP es una alternativa cuando los corticoides no han dado resultado o el paciente prefiere una opción regenerativa sin efectos secundarios.
Fase 2-3 — Predominio de rigidez
Cuando el dolor remite, el tratamiento se vuelve más activo e intensivo. El objetivo ahora es recuperar movilidad y fuerza.
La fisioterapia incluye terapia manual progresiva con movilizaciones articulares de mayor grado, radiofrecuencia para mejorar la elasticidad de los tejidos periarticulares y potenciar la respuesta al ejercicio, ejercicio terapéutico supervisado con trabajo neuromuscular, fortalecimiento progresivo del manguito rotador y la musculatura escapular, y programa domiciliario con ejercicios específicos adaptados semana a semana. La constancia en casa es determinante en esta fase.
Cirugía
Última opción, reservada para casos que no responden al tratamiento conservador tras más de 12 meses. La manipulación bajo anestesia y la capsulotomía artroscópica son las opciones disponibles. Menos del 10% de los pacientes llega a necesitarla.
Conclusión
El hombro congelado es lento y frustrante, pero con buen pronóstico a largo plazo. La clave está en el diagnóstico precoz, entender las fases y adaptar el tratamiento a cada momento. Fisioterapia bien orientada desde el principio es el factor que más acorta la recuperación.
En MYO Salut tratamos el hombro congelado con protocolos adaptados a cada fase. Si tienes dolor o rigidez en el hombro que no mejora, pide tu cita aquí.
Referencias
Challoumas D, et al. Comparison of treatments for frozen shoulder: A systematic review and meta-analysis. JAMA Netw Open. 2020;3(12):e2029581.
Bunker TD. Time for a new name for frozen shoulder. Br J Sports Med. 2009;43(8):577-578.
Kim DH, et al. Clinical Practice Guidelines for Diagnosis and Non-Surgical Treatment of Primary Frozen Shoulder. Ann Rehabil Med. 2025;49(1):1-15.
Cho SH, et al. Effects of Exercise Intervention in Patients with Adhesive Capsulitis: A Systematic Review and Meta-Analysis. Healthcare. 2023;11(10):1504.
Este artículo tiene carácter informativo. No sustituye la valoración de un profesional sanitario.